El gaslighting —o luz de gas— es una forma de abuso psicológico sutil, pero devastador. Consiste en manipular a una persona para que dude de su propia percepción, memoria o juicio. El término proviene de una obra de teatro de los años 30, titulada ‘Gaslighting’ (Luz de Gas) donde un hombre manipulaba a su esposa para hacerla creer que se estaba volviendo loca, bajando la intensidad de las luces de gas y negando haberlo hecho.
Aunque suene exagerado, este tipo de manipulación ocurre con más frecuencia de lo que pensamos. Puede aparecer en relaciones de pareja, familiares, laborales o incluso en contextos sociales más amplios. El agresor utiliza frases como: “Eso nunca pasó”, “Estás exagerando”, “Estás loca” o “Te lo estás inventando”, con el objetivo de desestabilizar a la otra persona y ganar poder sobre ella.
Cómo identificar el gaslighting
Hay algunas señales claras para detectar si estás siendo víctima de gaslighting:
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Dudas constantemente de ti misma/o, te preguntas si estás recordando las cosas correctamente o si estás siendo demasiado sensible.
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Te disculpas en exceso. Pides perdón constantemente, incluso cuando no has hecho nada malo.
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Tu autoestima ha disminuido y te sientes incapaz de tomar decisiones por ti misma/o.
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Evitas ciertos temas o comportamientos por miedo a la reacción de la otra persona.
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Te aíslas. Dejas de contarle a tus amistades o familia lo que está pasando porque piensas que no te van a creer.
¿Qué hacer si crees que estás siendo víctima?
Lo primero es reconocerlo. Ponerle nombre ya es un paso importante. Hablar con alguien de confianza y buscar apoyo profesional puede marcar la diferencia.
En nuestro gabinete de psicología en Cáceres trabajamos con personas que han vivido relaciones marcadas por el gaslighting y ofrecemos un espacio seguro donde recuperar tu confianza, reconstruir tu autoestima y volver a confiar en tu criterio. Si sientes que necesitas ayuda, contáctanos y emprende tu camino hacia el bienestar mental.